Dios te dice: ¡Vive!

soplo de vida

Dios te dice: ¡Vive!

(AltoImpulso.Com) – Cierto día a una joven pareja de recién casados les llegó por sorpresa un regalo. La madre de la joven que fue a visitarlos les llevó un arbolito como obsequio. Rápidamente buscaron el lugar perfecto para él; lo colocaron en una esquina del balcón de daba hacía la calle. Lo triste de todo esto era que la joven nunca había sentido afecto o mostrado cierto interés hacia las plantas; y como su esposo todos los días se iba a trabajar ella sería la encargada de cuidar de aquel árbol.

Tristemente el árbol no recibía la atención ni el amor que necesitaba para poder sobrevivir, la joven en ocasiones lo regaba y muchas otras veces no, hasta que con el tiempo el árbol poco a poco fue perdiendo una a una todas sus hojas. Llegó el día que aquella joven por ser época de lluvias cerró por completo la puerta que daba hacia el balcón y al no abrirla se olvidó de que aquel arbolito estaba ahí afuera cada vez más triste y seco. Pasó el tiempo de las lluvias y la joven nuevamente abrió el balcón, salió para asomarse y miró hacia aquella esquina. Ahí estaba aún lo que quedaba de aquel arbolito que en algún momento fue un árbol frondoso y hermoso porque sus ramas estaban repletas de hojas verdes y brillantes. Estaba completamente seco! No tenía absolutamente ninguna hoja, por más que le buscaba algún indicio de algún nuevo brote no se veía nada. Tomó la punta de una de sus ramas fuertemente y se quebró en sus manos. La joven suspiró y dijo: «Este árbol ya no tiene remedio, ¡está seco!» Entonces cuando llegó su esposo ella le dijo: «El árbol se secó! ¿Qué hacemos con él? ¿lo tiramos o que? Porque hasta pena da que pasa la gente por la calle y lo ve así, todo seco y feo» El joven esposo respondió: «No! ¿Cómo crees?! No nos vamos a deshacer de él, me lo voy a llevar a mi trabajo» La joven le respondió: «¿A tu trabajo?! ¿Y así? ¿Para que?!» A lo que el joven respondió: «Me lo voy a llevar y yo lo voy a cuidar, y cuando ya este nuevamente bien te lo voy a traer otra vez a casa para que veas lo que el amor y los cuidados pueden hacer» La joven un poco incrédula le dijo: «Está bien, como tu digas, haber que pasa»

Al poco tiempo la joven pareja tuvo que cambiar de departamento y cuando estaban preparando la mudanza el joven le dijo a su esposa: «También me voy a llevar el árbol que tengo en el trabajo» La joven respondió: «¿el árbol?» El le dijo: «Sí! ¡El árbol! Quiero que lo veas y que nuevamente lo tengamos en casa» Cuando el joven llegó a casa con el árbol ella no lo podía creer, sus ojos se llenaron de lagrimas. Aquel árbol que estaba seco y triste, nuevamente había recuperado sus hojas, aún no eran todas, pero si las suficientes para verse frondoso y hermoso. Sus hojas brillaban más que la primera vez y desde su tallo y ramas se veía lleno de vida. Cuando ella lo miró comprendió que la vida siempre estuvo dentro de él aunque su apariencia era fea, seca y triste lo único que necesitaba era el amor y los cuidados para poder recuperar el vigor de sus ramas y sus hermosas hojas.

Yo no sé cómo te encuentres en este punto de tu vida. Tal vez por la falta de amor, por la falta de atención, por la falta de cuidados o de aceptación, tu vida se encuentra seca como la de aquel árbol que poco a poco fue perdiendo su vigor y sus hojas. Tal vez que con el dolor poco a poco tu también has ido perdiendo la fe, la esperanza. Quizás tu vida se ha ido como opacando con el tiempo, tal vez la gente ha pensado que tu vida ya no tiene remedio, que como has fallado una y otra vez ya no podrás levantarte y ser esa persona que Dios quiere que seas. Aún pudiera ser que tu mismo estés dudando de lo que tu puedes lograr. No sé si alguien ya te ha negado la ayuda o el apoyo. Tal vez al igual que esta joven que pensó en deshacerse del árbol alguien te ha querido desecharte a ti por completo o tal vez así lo sientes cuando te rechazan o se alejan de ti.

Tal vez sientes que tu vida es demasiado triste, demasiado vacía, demasiado sola, demasiado seca. Pero hoy quiero recordarte algo… Aún hay vida dentro de ti!

Aunque las apariencias digan lo contrario, aunque la gente piense lo contrario. El Señor tu Dios ha dicho: «Vives hija mía!»«Vives hijo mío!» Y tu vivirás. Pero así como aquel joven tomó aquel árbol y se lo llevó a su trabajo para cuidar de él, así el Señor tu Dios también quiere tomarte a ti y darte todo lo que tanto necesitas dentro de tu alma para que te levantes, para que poco a poco cobres fuerza, recuperes tu vigor.

¿Estás dispuesto? Solo déjate abrazar por él, entrégale tu dolor, permítele sanar todas aquellas heridas que la gente te hizo. Que la gente que te dio la espalda provocó. Aún si tus padres te abandonaron recuerda la palabra que dice: «Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá» (Salmos 27:10)

Si las personas que amas, te abandonaron deja que sea Dios quien con todo su amor riegue cada área de tu vida para que tu puedas volver a dar ese fruto abundante. Si hoy aún respiras recuerda… es porque Dios tiene un propósito para ti. Aún no es el fin de nada en tu vida, hay un futuro por delante para ti, pero es necesario que vayas a los brazos de tu hacedor. El ha soplado aliento de vida sobre ti, y aunque el enemigo diga que se acabo, Dios es quien tiene la última palabra sobre tu vida!

No lo olvides… Tu no estás muerta, tu no estás muerto, tus sueños no han muerto, no te olvides de ellos, entrégaselos al Señor y hará cosas maravillosas contigo. Sobre todo aquello que has anhelado para ti y aún no lo has visto cumplirse el Señor está por soplar aliento de vida pero especialmente sobre ti, porque Dios hoy ha dicho: «¡Vives!»


FUENTE: Ondaexclusiva.com


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